¿Cuánto sigue contando el look para las mujeres de poder? Podríamos partir de esta pregunta para decir que la ropa no lo es todo, ciertamente, pero la primera impresión sigue contando (mucho).
Ya sea en una reunión, una entrevista o una cena de trabajo, hay que elegir el outfit con cuidado para lograr el impacto adecuado. Y si hablamos de power dressing, hay más, porque no basta con tener buen aspecto, también hay que cuidar el personal branding.
Nuestra ropa no es solo un medio de expresión personal, sino también un pilar de la imagen que queremos proyectar.
Power dressing: ¿qué es?
Una mujer de poder debe elegir un estilo que sepa interpretar su rol y, al mismo tiempo, comunicar a la persona y su valor. Un estilo que sepa hacerse notar y recordar.
Un power dressing mezcla determinación y emoción, comunica singularidad y autenticidad, porque a menudo, en los cargos de poder, hay que convertirse en una marca propia.
El look de las mujeres directivas
La mujer que ocupa un cargo de alta dirección dentro de una empresa debe transmitir un liderazgo y un poder que no caigan en el conformismo; al contrario, necesita transmitir autenticidad.
El objetivo debe ser hacer valer su propia personalidad, además de sus competencias, poniéndolas al servicio de la organización y del logro de sus metas.
La vestimenta adecuada es entonces la que comunica tu identidad: no es la aburrida, repetitiva y sin imaginación que protege del compromiso emocional y crea distancia. ¡Crear la empatía adecuada también es fundamental para ser una líder!
El uniforme del poder: el estilo “austerity”.
Si nos trasladamos al mundo político, hasta hace poco, la etiqueta dictaba que una mujer, para ser autoritaria, no debía hacer otra cosa que imitar a los hombres (también en el guardarropa).
En efecto, la lista de mujeres sobrias es larga, y Angela Merkel es quizás la defensora más devota de ese estilo “austerity”.

Una de las prendas clave de este look es la chaqueta, que en su caso se convierte casi en un uniforme, prácticamente una coraza contra cualquier distracción.
La chaqueta es una de las prendas preferidas también por Ursula von der Leyen, Presidenta de la Comisión Europea, a quien Forbes definió como la mujer más poderosa del mundo en 2022.
Un estilo completamente diferente, que comunica singularidad y autenticidad, es el de Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, quien combina sus trajes con pañuelos, pendientes y pulseras coloridas.

El valor de ser una misma.
Desde Europa nos trasladamos a Estados Unidos, donde Kamala Harris no es solo la primera mujer en ocupar el cargo de vicepresidenta de los Estados Unidos, sino que también ha abierto una nueva página en la historia de la moda como símbolo del poder y la fuerza femenina.

El look característico de Harris consiste en un traje de pantalón, una camiseta blanca, un collar de perlas y un par de zapatillas deportivas. ¿La novedad? Harris tiene una impresionante colección de zapatillas y las usa en su vida diaria y en el trabajo, estableciendo así un nuevo estándar sobre cómo debería ser una mujer poderosa que nunca renuncia a su personalidad.
Otra mujer que marcó un paso importante en el look de las primeras damas estadounidenses es Michelle Obama. Colores llamativos, pero también marcas estadounidenses emergentes que crearon cada vez un verdadero “efecto primera dama”. Sus apariciones en público con una prenda o accesorio determinado siempre conducían a un increíble aumento de ventas y notoriedad para la marca que los había realizado.

Pero para Michelle Obama, el asunto es de mayor alcance. No es solo la esposa del expresidente de los Estados Unidos, sino que ella misma es una figura política de primer orden, independiente de su marido, y que ha transmitido a través de su vestimenta mensajes de emancipación, ruptura con el pasado, subversión de las reglas, inclusión y apertura.
La primera mujer Presidenta del Consejo en Italia: Giorgia Meloni
Un cambio importante es también el que estamos viviendo en Italia en los últimos meses. Hablando de mujeres y poder, no puede pasar a segundo plano que, por primera vez en nuestro país, se ha elegido a una mujer como Presidenta del Consejo.
Respecto al look, Giorgia Meloni casi nos ha acostumbrado con el tiempo a su uniforme personal, donde la pieza clave es la blusa (o camisa) suave, siempre sencilla y monocolor, para combinar con pantalones, a menudo oscuros y fluidos, también de un solo color, sin adornos ni bolsillos.
Pero también hay contextos y ocasiones en las que elige vestirse de manera diferente, como en la Prima del Teatro alla Scala, que inauguró la temporada 2022/2023. La "Prima" es un momento muy esperado, no solo por los apasionados de la ópera, sino también por los de la moda, listos para pronunciarse sobre los outfits del público. Su vestido de sirena de terciopelo azul realizado por Giorgio Armani fue muy apreciado: larguísimo, con escote frontal cruzado que dejaba sus hombros al descubierto, pero con una capa coordinada.

No podía faltar ella.
En esta unión entre poder y look femenino, que no puede ser de ninguna manera exhaustiva, entra por derecho propio la Reina Isabel, que, aun sin seguir ninguna tendencia, siempre ha sido un indiscutible icono de estilo.

En su larguísimo reinado, nunca lució un outfit equivocado o fuera de lugar. Su estilo siempre fue muy reconocible: colores alegres y estampados florales, una pasión contagiosa por los sombreros. Y, además, muchos pañuelos y bolsos.
¿Un rasgo característico suyo? ¡Nunca estaba sin pintalabios!

